La prediabetes es una señal de advertencia: los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal, aunque todavía no alcanzan el umbral utilizado para diagnosticar diabetes. No significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar diabetes, pero sí indica que existe un mayor riesgo y que conviene actuar.
Entre los cambios de estilo de vida que suelen recomendarse, mejorar la alimentación ocupa un lugar central. Sin embargo, los estudios sobre el consumo de frutas y verduras y la prediabetes no siempre han llegado a las mismas conclusiones. Para aclarar esta cuestión, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Nutrients reunió la evidencia disponible hasta enero de 2026.
¿Qué investigó el estudio?
La pregunta principal fue sencilla:
¿Las personas que consumen más frutas y verduras tienen menos probabilidades de presentar prediabetes que quienes consumen menos?
La hipótesis de los autores era que una mayor ingesta de estos alimentos podría asociarse con un menor riesgo de prediabetes. La posible explicación es que frutas y verduras aportan fibra, vitaminas, minerales y compuestos vegetales que pueden contribuir a un mejor control de la glucosa, una alimentación de mayor calidad y una menor inflamación.
No obstante, es importante entender que el estudio analizó una asociación, no una relación de causa y efecto. Es parecido a observar que las personas que llevan paraguas suelen estar más mojadas: existe una relación entre ambos hechos, pero el paraguas no causa la lluvia. En este caso, quienes comen más frutas y verduras también podrían realizar más actividad física, fumar menos o tener otros hábitos saludables.
¿Cómo se realizó la investigación?
Los autores llevaron a cabo una revisión sistemática y metaanálisis. En términos sencillos, buscaron estudios previos sobre el tema, evaluaron su calidad y combinaron sus resultados para obtener una conclusión general.
Búsqueda de estudios
Se revisaron tres importantes bases de datos científicas:
- PubMed
- EMBASE
- Cochrane Library
La búsqueda incluyó investigaciones publicadas hasta enero de 2026 y utilizó términos relacionados con frutas, verduras y prediabetes.
Inicialmente se identificaron 5535 registros. Después de eliminar 648 duplicados y descartar trabajos que no cumplían los criterios, se revisaron los textos completos de 102 estudios. Finalmente, 20 investigaciones se incluyeron en el metaanálisis.
Qué estudios se incluyeron
Los trabajos seleccionados debían:
- Ser estudios observacionales, como estudios transversales, de casos y controles o de cohorte.
- Analizar el consumo de frutas y verduras.
- Examinar su relación con la prediabetes.
- Presentar los resultados mediante odds ratios (una medida estadística que compara la probabilidad relativa entre grupos) y sus intervalos de confianza.
- Haber sido realizados en población general.
- Estar publicados en inglés.
Se excluyeron los estudios centrados exclusivamente en diabetes tipo 1 o tipo 2, los ensayos clínicos, las revisiones, los estudios en animales y las investigaciones sobre jugos de frutas y verduras.
Participantes
En conjunto, los 20 estudios reunieron 182.387 participantes, entre los que se identificaron 24.660 casos de prediabetes. La mayoría de los trabajos fueron estudios transversales; también se incluyeron un estudio de casos y controles y tres estudios de cohorte.
Para valorar la calidad metodológica, los investigadores utilizaron la Escala de Newcastle-Ottawa, una herramienta que examina aspectos como la selección de participantes, la comparación entre grupos y la forma de medir la exposición alimentaria. Catorce estudios fueron considerados de alta calidad y seis de calidad moderada.
Principales resultados: más frutas y verduras se asociaron con menos prediabetes
El resultado general del metaanálisis indicó que el grupo con mayor consumo de frutas y verduras presentó una menor probabilidad de prediabetes en comparación con el grupo que consumía menos.
La asociación global permaneció estadísticamente significativa incluso cuando los investigadores retiraron uno por uno algunos estudios que podían influir en el resultado. Esto sugiere que la conclusión principal no dependía exclusivamente de una única investigación.
Sin embargo, el análisis también mostró una heterogeneidad considerable entre los estudios. La heterogeneidad significa que las investigaciones no produjeron resultados idénticos y que existían diferencias importantes entre ellas. Los autores señalan que estas diferencias podían deberse a:
- El país o región donde se realizó cada estudio.
- La forma de medir la alimentación.
- La definición utilizada para clasificar el consumo de frutas y verduras.
- Los criterios empleados para diagnosticar la prediabetes.
- Las características de las poblaciones participantes.
Por tanto, el mensaje no debe interpretarse como “comer frutas y verduras evita la prediabetes”. La conclusión más precisa es que un consumo más elevado se relacionó con una menor probabilidad de presentar prediabetes, aunque el tamaño exacto de esa asociación puede variar según la población y la metodología utilizada.
¿Por qué podrían ser beneficiosas las frutas y verduras?
El estudio no demuestra los mecanismos responsables de la asociación, pero existen varias explicaciones plausibles:
1. Aportan fibra
La fibra puede ralentizar la digestión y la absorción de algunos carbohidratos. Esto ayuda a evitar aumentos demasiado rápidos de la glucosa después de comer. Además, una alimentación rica en fibra suele favorecer una mayor sensación de saciedad.
Una analogía útil es imaginar la fibra como una especie de “freno” en una carretera: no elimina los carbohidratos, pero puede hacer que la glucosa llegue al torrente sanguíneo de forma más gradual.
2. Mejoran la calidad global de la dieta
Las personas que comen frutas y verduras con frecuencia quizá sustituyen alimentos menos nutritivos, como productos con exceso de azúcares añadidos, grasas saturadas o harinas refinadas. En ese caso, el beneficio podría deberse tanto a lo que incorporan como a lo que dejan de consumir.
3. Aportan compuestos vegetales
Estos alimentos contienen vitaminas, minerales y otros compuestos bioactivos. Algunos participan en procesos relacionados con el estrés oxidativo y la inflamación, factores que pueden influir en la salud metabólica. El artículo señala que los factores dietéticos pueden afectar el control glucémico, la resistencia a la insulina, el peso corporal y las respuestas inflamatorias.
4. Forman parte de patrones alimentarios saludables
El consumo de frutas y verduras puede ser un indicador de un patrón dietético más amplio. Por ejemplo, una persona que prepara más comidas en casa, consume legumbres y realiza actividad física podría también comer más productos vegetales. Esa combinación de hábitos puede explicar parte de la relación observada.

Fortalezas del estudio
Este trabajo presenta varios puntos positivos:
Reunió una muestra amplia
La combinación de 20 estudios y más de 182.000 participantes proporciona una base de datos considerable para estudiar la relación entre alimentación y prediabetes.
Utilizó una búsqueda estructurada
La revisión siguió las directrices PRISMA, un conjunto de recomendaciones para realizar y comunicar revisiones sistemáticas de manera transparente. Además, dos autores revisaron de forma independiente los estudios y resolvieron las discrepancias mediante discusiones.
Evaluó la calidad de los estudios
Los investigadores no trataron todas las investigaciones como si fueran igualmente fiables. Aplicaron la Escala de Newcastle-Ottawa y clasificaron los estudios según su riesgo de sesgo.
Comprobó la estabilidad de los resultados
Los análisis de sensibilidad mostraron que retirar determinados estudios modificaba poco la estimación general y que la asociación seguía siendo estadísticamente significativa.
Limitaciones: lo que este metaanálisis no puede demostrar
A pesar de sus fortalezas, la evidencia debe interpretarse con cautela.
Los estudios no fueron ensayos clínicos
Los 20 trabajos incluidos fueron observacionales. Este tipo de investigación es útil para detectar relaciones en poblaciones grandes, pero no puede demostrar que comer más frutas y verduras sea la causa directa de una menor frecuencia de prediabetes.
Hubo mucha variabilidad entre estudios
La heterogeneidad elevada limita la precisión de la conclusión. No todos los estudios midieron la alimentación de la misma manera ni utilizaron los mismos criterios para definir la prediabetes. Los propios autores señalan que esta variabilidad reduce la solidez y la interpretabilidad de los resultados.
La alimentación puede estar mal medida
Muchos estudios nutricionales dependen de cuestionarios o recuerdos de lo que las personas comieron. Estos métodos pueden contener errores: algunas personas olvidan alimentos, calculan mal las cantidades o modifican sus respuestas para parecer más saludables.
Posible confusión por otros hábitos
Aunque los estudios ajustaron sus análisis por diversos factores (como edad, sexo, índice de masa corporal, actividad física, tabaquismo y antecedentes familiares), siempre puede quedar cierta influencia de variables no medidas o no completamente controladas. Algunos estudios también consideraron factores como educación, ingresos, consumo energético y lípidos sanguíneos.
No permite determinar una cantidad ideal
El metaanálisis comparó generalmente las categorías de mayor y menor consumo, pero sus resultados no permiten establecer con certeza cuántas raciones diarias son necesarias para prevenir la prediabetes. Tampoco demuestra que una fruta o verdura concreta sea superior a las demás.
¿Qué significa para la vida cotidiana?
Para la mayoría de las personas, el mensaje práctico es razonable: aumentar el consumo de frutas y verduras puede formar parte de una alimentación favorable para la salud metabólica, especialmente cuando estos alimentos sustituyen productos menos nutritivos.
Algunas ideas sencillas son:
- Añadir fruta entera al desayuno o a una merienda.
- Incluir verduras en la comida y la cena.
- Incorporar legumbres, ensaladas, verduras congeladas o preparaciones caseras.
- Preferir fruta entera en lugar de zumos, ya que los zumos fueron excluidos específicamente de este análisis.
- Combinar estos alimentos con proteínas, grasas saludables y fuentes de carbohidratos integrales.
- Evitar interpretar “natural” como sinónimo de ilimitado: las porciones y el patrón general de alimentación también importan.
Las personas con prediabetes no deberían sustituir el seguimiento médico por cambios dietéticos aislados. El control de la glucosa, la actividad física, el sueño, el peso corporal cuando sea necesario y el tratamiento indicado deben abordarse de manera conjunta.
Recomendaciones para profesionales de la salud
Los resultados apoyan la promoción de una alimentación con mayor presencia de frutas y verduras dentro de un patrón dietético globalmente saludable. Sin embargo, la comunicación clínica debe evitar promesas como “estos alimentos previenen la diabetes” o “revierten la prediabetes”.
Es preferible explicar que:
- La evidencia muestra una asociación, no una prueba definitiva de causalidad.
- La calidad de los estudios fue generalmente moderada o alta, pero existió heterogeneidad importante.
- Las recomendaciones deben adaptarse a preferencias, cultura alimentaria, presupuesto, acceso a alimentos y situación clínica.
- Las frutas enteras y las verduras pueden incorporarse como sustituciones realistas, no únicamente como alimentos añadidos a una dieta ya excesiva en calorías.
- Se necesitan más estudios prospectivos y ensayos de intervención para determinar mejor el efecto de aumentar su consumo y la cantidad óptima.
Conclusión
Este metaanálisis sugiere que las personas que consumen más frutas y verduras tienen menos probabilidades de presentar prediabetes que quienes consumen menos. La conclusión es compatible con las recomendaciones generales de priorizar alimentos vegetales y mejorar la calidad de la dieta.
Aun así, el resultado debe entenderse como una pieza del rompecabezas, no como una garantía. La mayoría de los estudios fueron observacionales y mostraron diferencias importantes en sus métodos. Por eso, comer frutas y verduras es una estrategia saludable y razonable, pero debe formar parte de un enfoque más amplio que incluya actividad física, control médico y un patrón de alimentación equilibrado.
Respuestas rápidas:
¿Las frutas y verduras previenen la prediabetes?
No se puede afirmar que la prevengan por sí solas. El metaanálisis encontró que un consumo más elevado se asoció con una menor probabilidad de prediabetes, pero no demostró causalidad.
¿Es mejor comer fruta entera o beber jugo?
Este estudio excluyó específicamente el consumo de zumos, por lo que sus resultados no permiten compararlos directamente.
¿Cuántas frutas y verduras hay que comer?
El análisis no establece una cantidad ideal. La recomendación debe individualizarse dentro de un patrón dietético saludable.
¿Una persona con prediabetes debe dejar de comer fruta?
Los resultados no apoyan esa idea. La fruta debe formar parte de una alimentación equilibrada, teniendo en cuenta las cantidades, el patrón global y las recomendaciones del equipo de salud.
Bibliografía
- Hong, S.-H., & Bae, Y.-J. (2026). Effects of Dietary Fruit and Vegetable Consumption on Prediabetes: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients, 18(9), 1391. https://doi.org/10.3390/nu18091391.
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Fecha de actualización: 12 de octubre de 2026.
Responsable Editorial: Juan Mesa.







