¿Se puede tener hígado graso sin tener exceso de peso?
Cuando se habla de hígado graso, muchas personas imaginan automáticamente a alguien con obesidad. Sin embargo, la acumulación de grasa en el hígado también puede aparecer en personas delgadas o con un peso considerado normal.
Esta forma de enfermedad se conoce actualmente como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, o MASLD, por sus siglas en inglés. El término engloba diferentes grados de acumulación de grasa en el hígado relacionados con alteraciones metabólicas, como diabetes tipo 2, hipertensión o cambios en las grasas de la sangre. La nomenclatura sustituyó en buena medida al término “hígado graso no alcohólico”.
La pregunta central del estudio publicado en JAMA fue sencilla, pero importante:
¿Las personas delgadas con MASLD presentan una enfermedad hepática más leve y un mejor pronóstico que quienes tienen sobrepeso u obesidad?
La respuesta parece ser: en promedio, las personas delgadas presentaban menos daño hepático al inicio, pero su riesgo no era despreciable. Además, el factor que mejor permitió predecir la evolución no fue el peso corporal, sino el grado de fibrosis —es decir, de cicatrización— del hígado.
Una analogía puede ayudar a entenderlo. El peso corporal es como observar el exterior de una casa. Puede ofrecer pistas, pero no siempre indica qué ocurre dentro. Para saber cómo está realmente el “interior” del hígado, es necesario valorar factores como la inflamación, la cicatrización y la salud metabólica.
¿Cómo se realizó el estudio?
Los investigadores analizaron datos de personas con MASLD que contaban con evaluación histológica del hígado, es decir, información obtenida mediante biopsia. Compararon dos grupos:
- Personas con MASLD delgadas.
- Personas con MASLD y sobrepeso u obesidad.
El grupo con MASLD delgada incluyó 1224 pacientes. El estudio comparó sus características clínicas, la gravedad del daño hepático y la evolución posterior con las de pacientes con mayor peso corporal.
Para evaluar el hígado, los investigadores tuvieron en cuenta varios elementos:
- Fibrosis: acumulación de tejido cicatricial.
- Inflamación: respuesta inflamatoria dentro del hígado.
- Balonización de los hepatocitos: una alteración de las células hepáticas asociada a daño.
- NAS: una puntuación que resume algunos signos microscópicos de actividad de la enfermedad.
Después de la biopsia, hubo información de seguimiento para 9701 pacientes. El seguimiento duró una mediana de aproximadamente 3 años, aunque el intervalo fue amplio, de 1 a 7 años. Durante ese periodo, los investigadores registraron fallecimientos y acontecimientos clínicos importantes relacionados con la salud de los participantes.
Como se trató de un análisis observacional de pacientes que ya tenían una evaluación especializada, el estudio permite identificar asociaciones, pero no demostrar que una característica concreta —como ser delgado— cause directamente un determinado resultado.
Principales resultados: la MASLD delgada era menos avanzada, pero no necesariamente inofensiva
1. Las personas delgadas tenían, en promedio, menos fibrosis
La fibrosis significativa, correspondiente a estadios F2 a F4, estaba presente en:
- 43,6 % de las personas con MASLD delgada.
- 55,9 % de las personas con sobrepeso u obesidad.
La fibrosis avanzada —estadios F3 a F4— se observó en:
- 29,3 % del grupo delgado.
- 37,2 % del grupo con sobrepeso u obesidad.
La cirrosis, que representa una fase avanzada de la cicatrización hepática, apareció en el 11% de las personas delgadas y en el 12,8 % de quienes tenían sobrepeso u obesidad.
En otras palabras, el hígado de las personas delgadas mostraba, en conjunto, menos cicatrización. Pero las cifras también dejan claro que tener un peso bajo o normal no excluye la presencia de fibrosis avanzada o cirrosis.
2. También tenían menos inflamación y daño celular
La puntuación NAS media fue menor en las personas delgadas:
- 3,96 en el grupo delgado.
- 4,41 en el grupo con sobrepeso u obesidad.
¿Ser delgado reducía el riesgo de morir o de sufrir complicaciones?
Durante el seguimiento, la tasa no ajustada de mortalidad por cualquier causa fue de:
- 1,08 por cada 100 personas-año en el grupo delgado.
- 0,91 por cada 100 personas-año en el grupo con sobrepeso u obesidad.
La tasa de acontecimientos clínicos fue de:
- 1,51 por cada 100 personas-año en las personas delgadas.
- 1,43 por cada 100 personas-año en quienes tenían sobrepeso u obesidad.
Sin embargo, cuando los investigadores ajustaron los resultados por país, edad, sexo y enfermedades metabólicas, ser delgado no se relacionó de forma significativa con un mayor riesgo de muerte ni de acontecimientos clínicos:
- Mortalidad: razón de riesgo ajustada de 0,90.
- Acontecimientos clínicos: razón de riesgo ajustada de 0,94.
Esto significa que, según este análisis, el peso corporal por sí solo no fue el principal determinante del pronóstico.
La fibrosis fue mucho más importante que el peso
Los pacientes con fibrosis avanzada sí presentaron un riesgo claramente mayor:
- Riesgo de muerte: razón de riesgo ajustada de 2,10.
- Riesgo de acontecimientos clínicos: razón de riesgo ajustada de 3,41.
Entre las personas con MASLD delgada, la edad avanzada y la fibrosis también se asociaron de manera independiente con peores resultados. En este grupo, la fibrosis avanzada se relacionó con una razón de riesgo ajustada de 2,11 para la mortalidad y de 4,24 para los acontecimientos clínicos.
La conclusión práctica es muy relevante: para saber si una persona con MASLD está en riesgo, es más útil conocer el estado de su hígado que fijarse únicamente en su peso.
La diferencia se explicó principalmente por una menor proporción de inflamación dentro del hígado y de balonización de los hepatocitos, dos signos microscópicos de lesión hepática.
Esto sugiere que, al momento de la evaluación, la enfermedad tendía a ser menos activa en el grupo delgado. Sin embargo, “menos activa” no significa “ausente” ni “irrelevante”.
3. El perfil metabólico era diferente
En comparación con las personas con sobrepeso u obesidad, las personas con MASLD delgada tenían:
- Menor proporción de diabetes tipo 2: 30,6 % frente a 52,6 %.
- Menor proporción de hipertensión: 34,6 % frente a 55,7 %.
- Una distribución por sexo diferente: 76,3 % eran hombres frente a 46,5 % en el grupo con sobrepeso u obesidad.
Estos datos muestran que la MASLD no es una enfermedad exclusiva de las personas con obesidad. En pacientes delgados también puede coexistir con alteraciones metabólicas y daño hepático clínicamente importante.

¿Qué fortalezas tiene el estudio?
Una muestra internacional y clínicamente relevante
El trabajo reunió datos de un amplio grupo de pacientes y comparó personas delgadas con pacientes con sobrepeso u obesidad. Esto ayuda a estudiar una forma de MASLD que puede pasar desapercibida en la práctica clínica.
Evaluación directa de la estructura del hígado
El estudio no se limitó al peso, la analítica o la ecografía. También valoró características histológicas, como la inflamación, la balonización y la fibrosis. Esto permitió distinguir entre una simple acumulación de grasa y un daño hepático más avanzado.
Seguimiento de resultados clínicos
No se quedó únicamente en describir cómo era el hígado en un momento determinado. También analizó mortalidad y acontecimientos clínicos posteriores, lo que aporta información sobre el pronóstico.
Identificación del principal marcador de riesgo
El hallazgo más consistente fue que la fibrosis se relacionó mucho más con los resultados adversos que la clasificación corporal como “delgado” o “con sobrepeso”. Este enfoque puede ayudar a evitar una falsa sensación de seguridad en personas delgadas.
Limitaciones y posibles sesgos
Aunque los resultados son importantes, deben interpretarse con cautela.
No demuestra causa y efecto
El estudio observó asociaciones. No puede demostrar que la delgadez proteja, cause o empeore la MASLD. Tampoco prueba que una intervención nutricional concreta reduzca la fibrosis.
Posible sesgo de selección
Los participantes contaban con una evaluación especializada y una biopsia hepática. Por ello, probablemente no representan a todas las personas delgadas con MASLD de la población general. Es posible que incluyeran más pacientes con sospecha de enfermedad avanzada o con características clínicas que motivaron la biopsia.
El índice de masa corporal no refleja toda la composición corporal
Dos personas con el mismo peso pueden tener cantidades muy diferentes de músculo, grasa visceral y grasa abdominal. La grasa acumulada alrededor de los órganos puede ser metabólicamente activa incluso cuando el peso total no parece elevado.
El seguimiento fue relativamente corto para una enfermedad crónica
La mediana de seguimiento fue de 3 años. Aunque suficiente para observar algunos acontecimientos, la MASLD puede evolucionar durante décadas. Se necesitan estudios más prolongados para conocer mejor el riesgo a largo plazo.
Posibles diferencias entre países y poblaciones
El análisis tuvo en cuenta el país, pero las diferencias en genética, alimentación, acceso sanitario, criterios diagnósticos y tratamientos podrían influir en los resultados.
¿Qué significa esto para la alimentación y la salud diaria?
El estudio no evaluó una dieta concreta, por lo que no permite afirmar que una dieta mediterránea, baja en carbohidratos o cualquier otro patrón alimentario cure la MASLD. Aun así, sus resultados ofrecen varias implicaciones prácticas.
Para las personas delgadas
No conviene asumir que un peso normal significa que el hígado está sano. Es recomendable consultar con un profesional si existen factores como:
- Diabetes o glucosa elevada.
- Hipertensión.
- Colesterol o triglicéridos elevados.
- Antecedentes familiares de enfermedad hepática.
- Aumento de grasa abdominal.
- Elevación persistente de las enzimas hepáticas.
La evaluación debe centrarse en la salud metabólica y en el riesgo de fibrosis, no solamente en el número que aparece en la báscula.
Para la población general
Un patrón de alimentación protector para la salud metabólica suele priorizar:
- Verduras, frutas enteras, legumbres y cereales integrales.
- Frutos secos y semillas en cantidades adecuadas.
- Pescado y fuentes de proteínas poco procesadas.
- Aceite de oliva u otras grasas insaturadas.
- Menos bebidas azucaradas, alcohol y alimentos ultraprocesados.
- Actividad física regular y suficiente sueño.
Estas recomendaciones son medidas generales de salud y no sustituyen una evaluación médica individual.
Para profesionales de la salud
El mensaje principal es evitar el sesgo de considerar que una persona delgada tiene automáticamente bajo riesgo. En pacientes con MASLD delgada, puede ser necesario valorar de forma sistemática la fibrosis mediante pruebas no invasivas y, cuando corresponda, derivar a hepatología.
La prioridad clínica debería ser identificar a quienes tienen fibrosis avanzada, alteraciones metabólicas o factores de riesgo adicionales. El estudio respalda una atención basada en el estado del hígado y el riesgo metabólico, no únicamente en el peso corporal.
Preguntas frecuentes sobre MASLD en personas delgadas
¿Una persona delgada puede tener hígado graso?
Sí. La MASLD también puede presentarse en personas delgadas, especialmente cuando existen alteraciones metabólicas como diabetes, hipertensión o acumulación de grasa abdominal.
¿La MASLD delgada es menos grave?
En este estudio, las personas delgadas presentaron, en promedio, menos fibrosis, inflamación y daño celular que aquellas con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, una proporción relevante tenía fibrosis avanzada o cirrosis.
¿Qué es más importante: el peso o la fibrosis?
La fibrosis fue un predictor mucho más fuerte de mortalidad y de acontecimientos clínicos que la clasificación corporal. Por ello, el peso no debería utilizarse como único indicador de riesgo.
¿Se puede prevenir la MASLD con la alimentación?
Una alimentación saludable, actividad física y control de la diabetes, la presión arterial y los lípidos pueden favorecer la salud metabólica. No obstante, este estudio no probó una intervención dietética específica, por lo que sus resultados no permiten atribuir beneficios a una dieta concreta.
Conclusión
La principal enseñanza de este estudio es clara: ser delgado no equivale necesariamente a tener un hígado sano. Las personas con MASLD “delgada” tendían a presentar menos daño hepático que quienes tenían sobrepeso u obesidad, pero algunas mostraban fibrosis avanzada y cirrosis.
El marcador más importante del pronóstico fue la fibrosis, no el peso corporal. Por eso, la detección y el seguimiento de la MASLD deben centrarse en la salud del hígado, la composición corporal y los factores metabólicos.
Para el público general, el mensaje es evitar tanto la alarma como la falsa tranquilidad: cuidar la alimentación y el metabolismo es importante independientemente del peso. Para los profesionales, el estudio refuerza la necesidad de evaluar la fibrosis y no descartar la enfermedad hepática únicamente porque el paciente tenga una apariencia delgada.
Bibliografía
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Nota de Descargo de Responsabilidad: Este contenido es informativo y no reemplaza el consejo de profesionales de la salud. En caso de emergencia, comunícate con los servicios locales.
Fecha de actualización: 6 de octubre de 2026.
Responsable Editorial: Juan Mesa.







